La fruticultura y sus problemas

Un poco de historia

La fruticultura es, dentro del ámbito de la actividad agrícola, la más relevante, y esto tiene su razón histórica: la empresa inglesa dueña del ferrocarril comprobó que esta región, por sus características del clima y suelo, reunía condiciones especiales para la producción de manzanas y peras, y para ello promocionó su cultivo a la vez que instaló una chacra experimental en Cinco Saltos, donde se estudió el comportamiento de las distintas variedades y asesoró a los productores en todo lo concerniente a su cultivo. 
Demás está decir que detrás de todo eso estaba el interés económico, la empresa inglesa transportaba toda la producción en su ferrocarril y de allí a Europa en sus propios barcos. A eso se debe agregar que además armó una empresa comercializadora que instaló galpones de empaque y que proveyó de máquinas, plaguicidas y fertilizantes a los chacareros. Un monopolio total que le aseguraba enormes ganancias; a todo eso se debe agregar que adquiría la fruta a los productores “a consignación”, lo que significaba recibir la fruta, clasificarla, transportarla, realizar todos los trámites administrativos para su comercialización interna o al exterior y el remanente resultante era el precio que recibía el productor, sistema que lo convertía en el eslabón más débil de la cadena y que , con ligeras variantes, se mantiene a la fecha, pero esto merece un comentario aparte.
El motivo por el cual la fruticultura tiene relevancia sobre el resto de los cultivos tiene también su explicación por la influencia del capital inglés. Era más rentable exportar frutas que hortalizas o forrajes, y por otra parte a partir de 1930 el aumento de la producción de manzanas y peras cubrió la demanda interna, con lo que la importación se vio limitada; la actividad se hizo más atractiva y esto impulsó a los productores a optar por la fruticultura e ir dejando de lado otros cultivos.

Hasta aquí un escueto resumen a manera introducción, ahora corresponde ubicar a la fruticultura dentro del espacio agrícola nacional. Allí tenemos dos grandes grupos: uno, el más importante por el volumen de su producción, es la pampa húmeda, el otro lo conforman las denominadas economías regionales, donde la fruticultura es una de ellas. Ahora bien, la tradicional diferenciación entre campo e industria ya no es de aplicación en la actualidad y aun con más evidencias en las economías regionales. Para ratificar lo afirmado nada mejor que ver cómo se trabaja dentro de un criadero de cerdos, un tambo, un establecimiento de engorde de ganado a corral (los llamados feed lots), el grado de mecanización en las chacras (pulverizadoras con el sistema de turbina, trituradora de podos, esparcidoras de fertilizantes, etc), las mejoras genéticas tanto en vegetales como en animales, todo esto nos lleva a definir actualmente a la agricultura como una RAMA DE LA INDUSTRIA.
A diferencia de lo que se termina de describir, pareciera que en el caso de la comercialización el sistema no hubiera cambiado. Todavía no se ha logrado que el productor venda con un precio básico conocido antes de la cosecha para terminar con la tradicional “consignación” que lo expone a quedar con el resto cuando existe. En cuanto al proceso de concentración de la actividad se trata de algo que ya viene de lejos pero que se consolidó en tiempos del menemismo. Anteriormente las empresas que ocupaban una posición dominante pertenecían a capitales regionales o algunos nacionales; esto ha venido cambiando desde hace unos treinta años con el ingreso de la multinacional Expofrut que, luego de una fusión, depende del grupo belga Univeg y se trata de la empresa más poderosa que actúa en la región. Moño Azul, una tradicional empresa de capitales regionales compuesta por galpones de empaque , chacras, jugueras y conserveras fue comprada por el grupo naviero Orsero con sede en Italia por lo que el poder de decisión quedó fuera del país. Otra empresa que hizo pie en el Valle es el grupo holandés Salentein, también lo hizo comprando galpones de empaque y chacras, y construyó una moderna planta de empaque, aunque últimamente está liquidando algunos activos. De igual manera se instaló la multinacional Dole, aunque con menor dominancia que las anteriores. Patagonia Fruit Trade, a pesar de su denominación sería de capitales nacionales, no se le conocen vínculos con el exterior y su cabeza visible es Hugo Sánchez, ex directivo de Expofrut; entre sus accionistas aparece la familia Rajneri, propietarios del diario Río Negro. Por el volumen de su operatoria se trata de la segunda en importancia , detrás de Expofrut.
Dentro del conjunto de países productores del hemisferio sur (Chile, Brasil, Argentina, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda) Argentina fue tradicionalmente el primer exportador de manzanas y peras; hoy apenas seguimos con las peras, en manzanas fuimos largamente superados por Brasil y Chile a pesar de tratarse de dos países que se dedicaron a la actividad muchos años después de nosotros.  Por tratarse de una actividad dependiente en gran medida de la exportación, la pérdida de mercados incide negativamente en su desenvolvimiento con el agravante que también se registra una caída en el consumo interno ( de l2 Kg de consumo por habitante/año hace unos 30 años caímos a 7Kg en la actualidad. En un país dominado por empresas monopólicas con posición dominante en todas las ramas de la economía los períodos de crisis que afloran periódicamente golpean con mayor dureza a los sectores más débiles de la cadena, en este caso los pequeños y medianos productores que en su momento fueron la columna vertebral del desarrollo frutícola de la región, pero fue a partir de la gestión Martínez de Hoz donde se agudizó la situación como consecuencia de la aplicación de una política sistemática de concentración tanto en la producción como en el empaque y la comercialización y que se mantiene en la actualidad. Como consecuencia de todo esto se redujo la cantidad de productores de los 6.000 que llegó a contar a unos 2.500 en la actualidad, similar 3 es la situación entre los obreros rurales, según el gremio UATRE en los últimos años se perdieron unos 3.000 puestos de trabajo y las autoridades en un intento de justificarse y sacarse el problema de encima, aseguran que se trata de un problema de monocultivo y que la solución está en la diversificación productiva pero nada dicen de las más de l8.000 hectáreas de viñedos que desaparecieron en el Alto Valle.
También en su momento se promocionó la diversificación hacia la fruta de carozo, especialmente el pelón , en la zona de El Chañar donde adquirió importancia a tal punto que en ese lugar se instituyó la fiesta del pelón, ¿y qué ocurrió después? Según estadísticas del SENASA, publicado en Río Negro del l4-7-2013, se produjo una reducción extrema en la cantidad de hectáreas que pasaron de l66 en 2009 a solo 99 tres años después; significa que en tres años El Chañar redujo en un 50% la producción de este tipo de frutales. En el mismo informe igualmente se da cuenta que la zona dejó de contar con plantaciones de damasco luego que se eliminara la última hectárea que quedaba en Centenario. Algo parecido ocurrió con la frambuesa, promocionada durante el gobierno de Sobich. Esto es una prueba incontrastable que el problema no radica en el supuesto monocultivo de manzanas y peras sino que se trata de una crisis que abarca a todo el espectro productivo.
Y para ratificar una vez más que la actual crisis afecta a todos los componentes de la actividad agropecuaria basta con reproducir datos del Indec, correspondientes al período 2002/2008, de donde surge que la cantidad de explotaciones agrícolas en la provincia del Neuquén se redujeron de 5568 a 4536, un 22,7%. A todo esto los sucesivos gobiernos del MPN han venido publicitando numerosos proyectos de desarrollo y diversificación productiva que en la mayoría de los casos quedan en el papel y en otros los concretan para favorecer a amigos del poder, como el caso de las bodegas y viñedos de El Chañar donde los inversores no pertenecían al mundo agropecuario (empresarios, profesionales, funcionarios del gobierno, etc) y el financiamiento corrió por cuenta del gobierno provincial; y tanto los importes otorgados como su reembolso son un secreto de estado dado que los muchos reclamos de legisladores de la oposición no han sido respondidos, salvo la insolente respuesta dada en su momento por Sobich que manifestó: “los créditos los doy yo, y si es para los amigos, mejor”. Mientras tanto ni los inversores, ni los directivos de las empresas ni sus técnicos viven en la localidad, y por otra parte en la localidad abunda el empleo precario, un alto porcentaje de la población atendida por programas asistenciales y poco acceso a la vivienda.
El caso de Añelo también merece un comentario especial, a principios del 2010 el gobierno provincial dispuso “relanzar” el proyecto productivo de Añelo y , entre otras cosas preveía destinar once millones de pesos para electrificar las tierras irrigadas por el canal de Añelo entregadas en el 2002, dado que los adjudicatarios no estaban dispuestos a invertir si el Estado no les llevaba la electricidad. Ahora bien, entre la lista de adjudicatarios aparecen “campesinos” como Herman H. T. Schroeder, dueño de empresas médicas, radio LU5, diario La Mañana de Neuquén, viñedos y bodegas; recibió l44 hectáreas; a la familia de Silvio Ferracioli, ex ministro de Economía, dueña de la firma Frutas Patagónicas, le tocaron l50 hectáreas; a las sociedades Sistema Tarjeta Máxima y Comasa S A, ambas del ex diputado MPN Juan C. Marconetto recibieron 216 y 208 hectáreas y la empresa Retamal Jara Ingeniería, constructora y contratista de la Provincia, l50 hectáreas. La adjudicación se tramitó en la Jefatura de Gabinete que estaba a cargo de José Brillo. En ese momento el gobernador Sobich dijo que “las inversiones van a generar cada día más fuentes de trabajo para que se entreguen cada día menos bolsas de comida y menos subsidios”. Los comentarios huelgan… Y todo esto se hizo estando en vigencia la ley 263 sancionada durante el primer gobierno de Felipe Sapag, la misma en su artículo 4º prescribe que cada predio adjudicado debe ser racionalmente trabajado por una familia agraria que aporta la mayor parte del trabajo necesario; y el 7º establece que los adjudicatarios deberán realizar una explotación por cuenta propia y residir en el predio. Demás está decir que los “campesinos “ antes nombrados están lejos de cumplir las ley.

Nadie duda que es necesario cambiar la matriz productiva provincial, es decir reemplazar los ingresos provenientes de los recursos no renovables por los derivados de la producción agroindustrial. Contamos con tierra fértil, agua en abundancia, clima adecuado y habitantes con experiencia y trayectoria productivas; queda por ver qué caminos van a seguir nuestras autoridades, o agricultura vía capitalista concentrada en pocas manos, o agricultura con agricultores; esta última opción es la que hizo grande al Valle. Los políticos tienen la palabra. Queda claro que no basta con repartir tierra, con hacer canales de riego, redes eléctricas o créditos a tasa subsidiada. Debemos entender que el desarrollo agrario debe ser objeto de un plan integral contenido en un período que abarque una cantidad de años que exceda al de un gobierno, por lo tanto debe ser producto de un debate participativo y sostenido por ley. Desde el restablecimiento de la democracia muchos políticos, y también dirigentes frutícolas, se explayaron en discursos y consignas en defensa de los productores pero las supuestas soluciones solo sirvieron para aplicar mecanismos de subsistencia que demostraron su ineficiencia como queda demostrado por la elevada desaparición de pequeños y medianos productores.
Para revertir esta situación debemos reiterar una vez más la histórica reivindicación consistente en obtener un precio básico para la fruta , que garantice rentabilidad al productor, los medios para instrumentarlo están, solo falta decisión política para poner en marcha el mecanismo. Pero por otra parte que las asociaciones de productores unifiquen sus reclamos para imponer esta solución; será una señal de freno al permanente retroceso. Esta es, en extrema síntesis, el punto de vista de un productor de segunda generación, luego de haber visto pasar a 20 presidentes, una docena de gobernadores, muchos ministros de economía con sus respectivos planes y posteriores crisis, que vivió la histórica jornada de diciembre de l97l, cuando los productores valletanos llenaron las rutas con tractores, camiones y maquinarias desde Plottier hasta Chichinales, el primer gran corte de rutas del país en plena dictadura militar y a pesar de la advertencia del entonces comandante de la 6ª Brigada con asiento en Neuquén, el general Numa Laplane, quien reclamó a los productores que no salieran a las rutas porque corrían peligro que vinieran los comunistas y les sacaran las chacras (¿). 5 Lo que en realidad buscaban los productores con aquellas manifestaciones y cortes de rutas era nada más que la búsqueda de una alternativa para garantizar la rentabilidad de la producción primaria ante los primeros ´sintomas de un modelo de país que los condenaba a la desaparición. Años después con las políticas de Videla-Martínez de Hoz y Menem-Cavallo esos síntomas pasaron a ser una realidad y hoy con los protagonistas de la década ganada tenemos una fruticultura en ruinas.
Para finalizar, y con el propósito de contribuir de alguna manera a la superación de la crisis que padece la fruticultura, seguidamente reproducimos , en síntesis, un trabajo elaborado por un conjunto de productores identificados como Movimiento Agropecuario de la Patagonia, en Abril del 2007, titulado Cuatro Iniciativas Frutícolas, que se transcriben:
1.- Ley nacional para crear el Instituto Nacional de la Pera y la Manzana con el objeto de planificar en todo lo referente a tecnificar diversificar y comercializar; establecer costos precios y arbitraje sobre todo el proceso productivo.
2.- Ley nacional de regulación y desarrollo del mercado interno de peras y manzanas, para lo cual se deberá instrumentar un plan federal de consumo de peras y manzanas para abastecer a todo el sistema público de asistencia alimentaria; regular la provisión a los centros comerciales de consumo masivo ; control social de los precios y acercamiento del productor al consumidor.
3.- En el marco de una legislación nacional que contemple definiciones sobre los agentes económicos que intervienen en el proceso productivo es que se hace necesario introducir el concepto de “trabajador con capital”, el pequeño productor se asemeja a esta definición.
4.- Como complemento de las dos primeras iniciativas es necesario promover el asociativismo de pequeños y medianos productores para lo cual no sólo se deben instrumentar elementos jurídicos sino también logísticos, económicos y financieros.

Diego Figar

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