Leyes sociales no escritas

A través de la historia se repitieron los siguientes acontecimientos:

Los pueblos pelearon por poseer algunos bienes. En cada población existían ciudadanos y esclavos. Los ciudadanos tenían al principio su parcela de tierra que cultivaban. Algunos tenían más que otros, pero todos (menos los esclavos) podían vivir de su trabajo. Sin embargo, como todo está en movimiento permanente, siempre sucede lo siguiente:
1°) los que tienen más tierras producen en más cantidad y por lo tanto, más barato que el resto. A los pequeños campesinos se les hace difícil competir con ellos. Más tarde o más temprano se ven obligados a endeudarse y luego a vender sus tierras o a entregarlas como parte de pago a sus acreedores. Este proceso avanza sin detenerse, hasta que toda la tierra y demás riquezas se concentran en manos de una minoría de gente muy rica, a la que en la antigüedad se la denominaba “la aristocracia”. 2°) Al principio, cuando todos gozaban de algunos bienes como la tierra, reinaba la democracia, que se ejercía por medio de asambleas populares. Este régimen comienza a desaparecer a medida que la riqueza comienza a concentrarse en pocas manos y el gobierno se vuelve cada vez más dictatorial. Al final todo termina en una dictadura sangrienta. 3°) Al desaparecer la democracia, desaparece el control popular sobre los gobiernos y por lo tanto nace la corrupción cada vez más descarada. 4°) Hasta que el pueblo que venía empobreciéndose y juntando odio contra la clase gobernante, estalla y puede llegar a voltear el poder de la aristocracia e imponer un gobierno popular, con el que vuelven la democracia y un reparto más equitativo de la riqueza, dando comienzo nuevamente el circuito.
En el año 600 antes de Cristo sucedía lo siguiente en Gracia: un levantamiento popular llevó a Solón al poder. “En el Momento en que Solón asumía el poder, parte de los moradores del Ática (Atenas) estaban abrumados por deudas que no podían pagar. Los pobres habían recibido deudas que no podían pagar. Los pobres habían recibido préstamos de los ricos, pagando enorme interés y poniendo su persona en prenda para el caso que no pague. Muchos no habían podido pagar y por ellos se habían visto obligados a convertirse en servidores de los ricos. Algunos también habían sido vendidos como esclavos dentro y fuera del País”.
Solón devolvió la democracia, e hizo elegir 400 ciudadanos que tomaban las decisiones con él. Liberó a los deudores, hizo que regresen los que habían sido vendidos y prohibió en lo sucesivo a los que prestasen dinero, aceptar como garantía la persona del deudor. Fijó un máximo de tierra para cada poseedor e hizo que los impuestos fueran mejor distribuidos. Las leyes de Solón quedaron grabadas en tablas de madera.
En Roma pasó lo mismo: unos 500 años antes de Cristo un estallido social desalojó al gobierno de la aristocracia que se había formado. Y se impuso la república, es decir una democracia basada en la asamblea popular. Pero para el año 200 antes de Cristo toda la riqueza se había vuelto a concentrar en manos de la aristocracia. Estalló nuevamente la guerra civil en la que participaron los campesinos y los esclavos, pero esta vez no pudieron vencer a la aristocracia. Y en el año 50 antes de Cristo cayó la República y nació la dictadura del imperio romano. La gente se fue empobreciendo cada vez más, miles y miles se morían de hambre y la cantidad de población se reducía. Pero en el año 470 después de Cristo, se levantaron nuevamente los campesinos, los esclavos y los pueblos extranjeros dominados por los romanos y voltearon para siempre el imperio.
En el siglo XXI nuevamente nos encontramos dominados por una aristocracia mundial llamada Imperialismo, que concentra toda la riqueza, donde millones de personas han caído en la pobreza absoluta y despojada de todos sus bienes. Sectores cada vez más importantes se mueren de hambre. La democracia está desapareciendo rápidamente. La dictadura es el régimen que mejor le cabe al imperialismo. Las leyes comienzan a ser violadas en forma sistemática y la corrupción mundial y nacional se han puesto a la orden del día.
En Argentina Cristina Kirchner encarna los intereses de la aristocracia moderna, el imperialismo – capitalista. Pero a lo largo de la historia, ninguna dictadura se salvó de la ira popular.

Ovidio Pepe

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