No se olviden de Gadafi

La crisis del capitalismo mundial viene produciendo cambios en todos los órdenes de la vida. La clase dominante deja de respetar las leyes, entonces se extiende la corrupción y las mafias con una fuerza incontenible. Pero el fenómeno más importante que nos trae la crisis es la debilidad económica y política del imperialismo y la de sus agentes: los gobiernos nacionales de todo el mundo.
Cuando el sistema capitalista todavía tenía fortaleza, no perdonaba ni una a los países dominados. Ante cualquier protesta popular, por más insignificante que fuera, intervenía el imperialismo con fuerzas militares que “ponían orden” torturando y masacrando a miles de personas, como para que sirviera de escarmiento al resto. Eso sucedió durante los siglos XIX y XX. Para nombrar algunos hechos mencionamos el levantamiento popular en Guatemala en los años 50, o lo ocurrido al gobierno de Allende en Chile en el 70.
El imperialismo tenía la fuerza militar y hasta la capacidad de dirigir a control remoto la contrarrevolución, o sea, por medio de sus servicios de inteligencia, la CIA, como en Chile en el 73. En Nicaragua ahogó el proceso revolucionario de los años 70, organizando un ejército de mercenarios que actuaba desde Honduras, “Los Contras”. El Imperialismo todo lo podía. Y Cuando derrotaba a un pueblo, éste no volvía a la pelea por decenas de años.
Lo nuevo es que a partir de la crisis que se viene profundizando desde los años 70, el imperialismo tiene una debilidad pasmosa. Cualquiera le moja la oreja y se hace el distraído. Viene de dos terribles derrotas militares en Irak y Afganistán, con miles de muertos y una bronca creciente del pueblo norteamericano y los de todo el mundo. Existen gobiernos que no solo le mojan la oreja, sino que como el de Venezuela, le expropia más de 1.500 empresas multinacionales, que hasta entonces se venían llevando la riqueza de ese país, y se la tuvo que aguantar bien calladito. El Gobierno boliviano y el de Ecuador hicieron otro tanto, pero los yanquis siguieron mirando para otro lado. Los pueblos árabes han salido a derrocar dictaduras sanguinarias que eran sostenidas por los yanquis y los europeos durante 30 o 40 años. Pero al ver las cosas perdidas, ante los estallidos sociales, les han soltado las manos a los dictadores y los han dejado a merced de pueblos enardecidos, como en Libia, que la multitud atrapó a Kadafi y lo destruyeron a golpes.
Estados Unidos, Europa y Japón tienen armas atómicas como para destruir varias veces el mundo, pero les prohíben fabricarlas a los países dominados. Lo nuevo es que ya no les hacen caso: Irán y Corea del Norte están fabricando armas atómicas que pueden alcanzar a Estados unidos, y sin embargo se la tienen que aguantar. En otra época ya los hubieran invadido y derrotado.
Lo nuevo entonces es que si el capitalismo ya no puede infligirle una derrota a algún país. Y si lo lograse, los pueblos rápidamente se reponen y continúan la pelea. Y lo peor para los dueños del mundo, es que las luchas populares consiguen grandes triunfos.

Que Cristina no se olvide de Kadafi
Aunque se disfrace, Cristina Kirchner defiende los intereses del imperialismo. Sino que digan por ejemplo, cuántas empresas multinacionales expropió.
La Presidenta acaparó todos los poderes del Estado y así se ha convertido en una dictadora tardía, es decir cuando todas las dictaduras han caído o están cayendo. Por ahora es una dictadura civil, pero Cristina viene organizando en todo el país grupos armados para masacrar y aplastar al pueblo cuando en octubre el pueblo salga a protestar contra el fraude electoral que se propone perpetrar. Le recordamos al kirchnerismo que a los que se comportan como dictadores les suele suceder algo espantoso. NO SE OLVIDEN DE KADAFI.

Ovidio Pepe

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