Nuestras riquezas en manos ajenas


Los economistas y gobiernos nos quieren hacer creer que los países coloniales o semicoloniales tienen también empresas multinacionales. Con este engaño quieren ocultar la realidad económica y demuestran lo vendidos que son al Imperialismo.
Cuando Hugo Chávez expropió en Venezuela una fábrica de Techint, el kirchnerismo salió a protestar contra el Gobierno venezolano porque se había expropiado una “empresa multinacional argentina”. ¿Qué hay de cierto en esto?, que Techint es una empresa italiana que creció trabajando para el fascismo durante la segunda guerra mundial; y cuando el fascismo fue derrotado, el dueño emigró con su empresa a la Argentina, donde siguió trabajando para el Estado en la época de Perón, y siguió enriqueciéndose. O sea, que Cristina salió a defender al capital extranjero que estaba siendo expropiado por un estado colonial latinoamericano.
¿Sabía usted que La Serenísima no es Argentina, sino de los capitales franceses del Grupo Dadone? ¿Sabía que la multinacional Arcor también es de Dadone y de las norteamericanas Nestlé y Bimbo? ¿Sabía que la cerveza Quilmes y Bramma es de propiedad de los belgas? ¿Estaba enterado que la empresa láctea Sancor es de Mead Johnson Nutrition (MJN) de capitales norteamericanos en un 80%?
El imperialismo no quiere que se sepa, o por lo menos que no sea tan alevoso. Por eso suelen alquilar nombres de argentinos, brasileros o chinos que aparecen como dueños, como Mastellone en La Serenísima, para disimular que se han quedado con todas las empresas industriales, agropecuarias, de servicios, los bancos y el comercio de los países coloniales.
Duele conocer estos datos, pero es la realidad económica argentina, y es necesario saberlo para despertar y no caer en el verso kirchneristas.

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