Revolución femenina

Y reacción masculina




Reflexiones sobre la lucha por la liberación femenina, por Ovidio Pepe


Desde que se produzco la revolución industrial, a fines del siglo XVIII la absoluta mayoría de los trabajadores eran varones. Y anteriormente, los que trabajaban la tierra, también. Por eso, desde hace siglos, los hombres eran naturalmente, los “jefes del hogar”. Los que garantizaban que entraran a la casa los bienes necesarios para la vida o la supervivencia. La mujer, ama de casa en su mayoría y obreras o empleadas una minoría, ocupaba el segundo lugar en la familia. Los hombres mandaban no solo a los hijos sino también a la mujer. Ejercían su poder en forma velada algunas veces, siguiendo la cultura de la época y muchas veces de manera violenta. Era el amo y señor de la casa. Era el reinado patriarcal.
Pero a partir de la crisis económica mundial que comenzó a profundizarse hace unos 40 años y dio lugar a una verdadera explosión en los últimos años, empezamos a ver y protagonizar revoluciones en todos los ordenes de la vida humana. Todo empezó cuando gracias a la tecnología, la capacidad de producción en el mundo, superó a la capacidad de consumo de la población. Entendemos por capacidad de consumo la capacidad de compra.
Empezaron a caer las ventas internas y las exportaciones y por lo tanto se hizo necesario el despido de miles de trabajadores de la industria y el campo en cada país y decenas de millones en todo el planeta. La mayoría de los que entraron a engrosar el terreno de los desocupados eran hombres y por eso mismo perdieron la supremacía que habían mantenido por siglos. Las familias de los padres desocupados comenzaron a vivir de “changas” o del “cartoneo”. Poco a poco la mujer fue tomando la posta que dejó su marido y por lo tanto fue liberándose de la opresión del hombre que junto con el empleo, ha perdido su autoridad en el hogar. Y la mayoría de las veces se convirtió en la persona que garantizaba los medios necesarios para la sobrevivencia de la familia. Reconociendo la lucha que aquellas mujeres intelectuales han llevado a cobo durante tanto tiempo en épocas anteriores, tenemos que aceptar que la revolución femenina se produjo no por la prédica de las intelectuales feministas, sino por mujeres comunes de los barrios pobres y de clase media de todo el mundo, por cuestiones materiales concretas de un sistema político en crisis. La revolución femenina se está realizando en los hechos sin organización, sin dirección sin guías teóricas, sin literaturas revolucionarias feministas. Solo guiada por las necesidades materiales y educativas diarias y concretas de su familia.
 Dicho de otra manera: sin la crisis mundial del sistema capitalista, habría sido imposible la revolución femenina que todos estamos presenciando y nuestras compañeras protagonizando. 

Toda revolución provoca reacción
Esto es lo que hemos visto en todas las revoluciones que conocemos. Y estas reacciones son más peligrosas cuando el régimen que se pretende destronar es más fuerte. La revolución inglesa antimonárquica del siglo XVII encabezada por Oliver Cromwell, produjo tanto odio entre los nobles aristocráticos, que cuando reaccionaron y lograron retomar el poder, sacaron del cajón a Cromwell, que hacia rato había muerto y colgaron su calavera en una plaza.
La revolución francesa produjo una reacción tan violenta que le cortaron la cabeza al líder revolucionario Robespierre.
La reacción que produjo la revolución rusa, mandó al destierro a León Trotsky y al paredón a toda la plana mayor del Partido revolucionario. Todas estas revoluciones, como ya lo dijimos, se produjeron cuando el sistema político todavía estaba fuerte política y  económicamente, aunque comenzaba a debilitarse.  
Las últimas revoluciones antiimperialistas que estamos presenciando, como la de Cuba, Bolivia, Venezuela, Irak, Afganistán, Irán o Ecuador las reacciones del imperialismo que se produjeron, no pudieron derrocar a los gobiernos revolucionarios. La reacción ha sido derrotada. Esto se explica por el nivel de crisis, debilidad y descomposición del sistema capitalista. 

La reacción contra la revolución femenina
Muchos hombres se resignan mansamente a perder su supremacía en la familia, pero otros reaccionan con violencia verbal o física contra la mujer que ya no se deja dominar, que ya no quiere seguir siendo la sirvienta del marido, en fin, que quiere elegir su amor. Y ésta reacción es cada vez más encarnizada, más violenta y asesina. No tenemos cifras de mujeres asesinadas, por sus maridos o amantes, pero deben ser decenas de millones en el mundo. El machismo se resiste a desaparecer de la historia humana, pero la revolución femenina tiene tanta fuerza y se apoya no solo en las ideas revolucionarias, sino fundamentalmente en las situaciones materiales concretas. Por eso es invencible.

¡Viva la revolución femenina!

About Ruben Cardozo

Ruben Cardozo
Recommended Posts × +