Los pibes de Cromañon no se olvidan

Pasaron 7 años, pero cada 30 de diciembre la sensación es la misma que esa noche del 2004. Cuando miles y miles de familias preparaban la celebración por un nuevo año, cientos de familias sufrían la negligencia de personas empapadas del egoísmo y la falta de responsabilidad que este Sistema imprime en cada comportamiento.
Si decimos empresarios que hacen todo lo posible para obtener ganancias extras, le puede sonar conocido. Si decimos funcionarios públicos incapaces en sus funciones e interesados en sacar algún provecho personal, le puede sonar conocido. Si decimos fuerzas de seguridad y control amantes del "no va a pasar nada" y cuando pasa algo no saben qué hacer, le puede sonar conocido. Si decimos artistas musicales que marcan tendencia hacia ciertos comportamientos y cuando ese comportamiento está involucrado en un hecho trágico quieren lavarse las manos, también le puede sonar conocido.
Todo le suena conocido porque es lo habitual en la forma de vida que nos imponen las corporaciones y los gobiernos. Todo pasa como actividades comunes, donde algunos pocos se benefician a costa de la gente. El problema es cuando esas actividades provocan tragedias, y a lo largo y ancho del mundo ya ha ocurrido. 


¿Nuestro país podía ser menos? Por supuesto que no. Allí estaban el 30 de diciembre los empresarios, funcionarios, gobernantes e irresponsables dispuestos a generar una tragedia por imprevisión, corrupción, codicia y negligencia. Un recital con bengalas en un boliche no apto para albergar un evento de esas condiciones, con capacidad excedida de público, con salidas de emergencia bloqueadas. Todo hubiese sido como una noche más, todo aquello que podía estar mal y que era peligroso iba a pasar como si nada, de no ser que todo eso derivó en un incendio que costó la vida de 194 jóvenes.
Y allí salían los inescrupulosos, ¿ a reconocer los errores, responsabilidades y ponerse a disposición de la justicia? NO, a defenderse, atajarse y culpar al otro. Allí estaba "Callejeros" para culpar a los funcionarios; estaban los funcionarios y gobernantes para culpar al empresario Chabán; y estaba Chabán para culpar al público. Allí estaban todos para excusarse. Los únicos que ya no estaban eran los 194 pibes que sólo fueron a disfrutar de un recital y perdieron su vida en manos de un Sistema que quiere hacer que todo pase.
Pero esto no puede quedar en el olvido, esto no debe volver a ocurrir y no puede seguir esperando por Justicia. ¡Sentencias firmes ya!¡Cárcel a todos los responsables!

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Ruben Cardozo
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