La crisis mundial "mais grande do mondo"


Venimos sosteniendo que el sistema capitalista mundial no tiene una solución para la crisis económica, que es de consumo y producción. Si los estados subvencionan el consumo, se funden como sucedió en Argentina, cuando en el 2011, Cristina se gastó toda la plata en subsidios con el fin de ganar las elecciones. Luego, cuando terminaron los comicios, se pasó del asistencialismo a la receta del Fondo Monetario Internacional: “el plan de ajuste”.

Brasil recorrió un camino distinto para caer en finalmente en la misma crisis. A principios de 2011, el gobierno del país de Pelé vio cómo crecía la inflación y no tuvo mejor idea que reducir el consumo del pueblo, recortando los subsidios, subiendo las tasas de interés para los créditos, y aumentando los impuestos. La idea de los economistas es “si cae la demanda, caen los precios”. Desaparece la inflación. El hambre de la gente, la desnutrición y la muerte, no importa. Cuanto menos consumo, menos inflación. Y eso es cierto. Sino veamos que los cementerios donde nadie consume, son los lugares donde existe menos inflación. Una inflación cero. Y realmente, a esos lugares nos llevan las políticas anti-inflacionarias que aplican los gobiernos a nivel mundial.


Pero la caída del consumo significa la paralización de la producción y por lo tanto la caída de las ganancias capitalistas. La crisis no es otra cosa que la economía mundial paralizada por falta de mercado de consumo. Desde un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 8% anual, Brasil cayó a un 0,1%. Por eso la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, al ver cómo caía la economía brasileña, dio un giro de 180 grados. A fines de noviembre del 2011 decidió subsidiar el consumo y la producción. Redujo los impuestos que pagan las empresas industriales (multinacionales) con el acuerdo de la rebaja de los precios de cocinas, heladeras, lavarropas y otros productos electrodomésticos. Además, bajó las tasas de interés para que la gente y las empresas  puedan sacar créditos.

¿Hasta cuando regirá esta política brasileña de subsidios estatales? Hasta que se le acabe la plata al Estado y el Gobierno se vea obligado a volver a los planes de ajustes. Y en medio de estos vaivenes económicos, la crisis se va profundizando hasta que más tarde o más temprano termine en un estallido social de magnitud, como sucedió en Argentina en el 2001.

El MIJD pelea propone terminar con el capitalismo mundial y por su reemplazo por gobiernos de los trabajadores y el socialismo.

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