Estudiantes chilenos de pie

Los alumnos secundarios y universitarios mantienen desde hace meses una movilización que incluye tomas de escuelas, paros, huelgas de hambre y marchas en demanda de cambios profundos al desigual sistema de enseñanza de Chile. No sólo en Santiago, también en Concepción, Valparaíso y otras ciudades de ese país, los estudiantes intentaron concretar manifestaciones por una educación pública en el país. Pero la fuerte represión impidió que varias de esas marchas pudieran concretarse. El gobierno de Piñera puso la excusa de que ya se había terminado el tiempo de las marchas, y como “no había autorización para reclamar”, se desató la represión. Ésa fue la respuesta del gobierno a las movilizaciones estudiantiles que no sólo se centraron en Santiago, sino también en gran parte de las principales ciudades del país, e incluso algunas localidades más pequeñas como Yumbel, donde unos 500 jóvenes protestaron pacíficamente. En Concepción, la manifestación de los estudiantes secundarios apenas alcanzó a avanzar algunas cuadras. Poco antes de llegar al centro, la policía interceptó a los manifestantes impidiéndoles el avance. Gases lacrimógenos, camiones lanza aguas, fueron los elementos utilizados para evitar que los estudiantes concretaran su marcha. Lo mismo les ocurrió a los universitarios que también querían llegar a la Plaza Independencia.
Lo que vino después fueron jornadas caóticas, con fuerte represión policial que se tradujo en la detención de muchos jóvenes, incluyendo a dirigentes estudiantiles y sindicales. Las explicaciones de la autoridad provincial no dejaron de llamar la atención, el gobernador Alejandro Reyes dijo que la marcha no estaba autorizada: “Nos estamos mal acostumbrando a que cada uno hace las cosas como quiere. Hay que pedir los permisos correspondientes…Es injusto cargarle al gobierno la responsabilidad de lo que los estudiantes no hicieron” Pero a esas alturas esas explicaciones enfurecieron más a la sociedad chilena. Ya por las redes sociales y por distintas vías se llamaba a la comunidad a manifestarse mediante cacerolazos. De esta forma, con apoyo de vecinos, los estudiantes marcharon hasta el centro, pero nuevamente fueron reprimidos por la fuerza policial y regresaron al barrio universitario. En Santiago, las protestas tampoco fue tan pacíficas, pues la policía trató de impedir por todos los medios que se concretaran. Hubo gases y palos, lo que en definitiva no evitó que miles y miles de personas hicieran sonar con fuerza sus quejas desde distintos puntos de la capital.
REPRESIÓN, la única respuesta que recibieron los estudiantes chilenos. Y se trata de todas las formas posibles que los chicos pierdan su año escolar. Soluciones sobre sus reclamos, ninguna. Jóvenes movilizados en defensa de la educación pública, del boleto estudiantil, y con una consigna clara: que la Educación deje de pensarse como un bien de mercado.

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Ruben Cardozo
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