Que no nos roben la ilusión


Las elecciones primarias, abiertas y obligatorias ya pasaron; las que no pasaron son las mañas de la politiquería vieja, corrupta y proscriptiva. La Reforma electoral se nos vendió a todos en su momento como el camino a la pluralidad, al consenso y al diálogo abierto y respetuoso entre el gobierno nacional y la oposición. Una total MENTIRA. Desde el principio el MIJD argumentó que la esencia de esta nueva ley electoral era proscribir a los pequeños partidos políticos, nuevos o de pocos recursos económicos. Ya hemos hablado de las trabas ridículas que día tras día iban surgiendo para poder legalizar nuestro partido nacional y el de las distintas provincias en las que estamos presentes. Avales, fichas, fotocopias de dni, certificaciones, plazos, formato de los avales, carga de afiliados y avales por Internet, impresión de los comprobantes, formato de las boletas, dinero para las boletas y demás yerbas, que hacían casi imposible poder formar o mantener un partido político que no sean del PJ o la UCR.

Pasado el tiempo, y tras mucho trabajo y luchas en el Juzgado electoral, el MIJD legalizó todo lo necesario para participar en las elecciones nacionales y provinciales de este año; con un Frente electoral junto al partido Es Posible de los hermanos Rodríguez Saá, y con listas propias en varias provincias.

Así se llegó al día de las elecciones internas, abiertas, obligatorias y simultáneas: una gran encuesta presidencial organizada y pagada con recursos del Estado, o sea todos nosotros. Lo único relevante de estas internas era que aquellos candidatos que no lograban el 1,5% de los votos quedaban afuera de la elección general, y que si en un frente o partido había más de un candidato por categoría, se definía quién lograba dicha candidatura. Todo un gran armado para proscribir y para polarizar la elección. Que queden sólo dos fuerzas. Por un lado el gobierno, haciendo uso del clientelismo, campaña electoral por todos lados, en la calle, en canal 7, en el fútbol, con planes, netbooks, lcd para todos, y durante la elección con la entrega tardía de las boletas, el robo de boletas, el patoterismo. La fuerza por el lado de la oposición aún estaba en duda. Los multimedios querían que sea Duhalde, tal vez como recompensa al licuado de deudas que la devaluación duhaldista les dio. El gobierno quería que sea Ricardo Alfonsín, sabiendo que a una UCR quebrada es más fácil ganarle; o que sea Hermes Binner, reconocido aliado kirchnerista cuando hubo que votar ciertas leyes.

En definitiva, ninguno sobresalió sobre el resto. Duhalde y Alfonsín sacaron menos de la mitad de votos de lo que todos decían que iban a sacar, y Binner tampoco fue sorpresa, porque quedó casi con el mismo porcentaje que ellos.
En cambio, quien consiguió más de lo que muchos esperaban fue el candidato por Compromiso Federal (frente que integra el MIJD), Alberto Rodríguez Saá, el candidato que menos espacio televisivo recibió por parte de los multimedios. Rodríguez Saá dice que él no quiere un “capitalismo de amigos”, ¿será por eso que los multimedios le dan poco espacio? Las encuestadoras le pronosticaban un 4 o 5 % de intención de voto. El gobierno de Cristina nunca visita San Luis, ¿será para que lo bueno de San Luis no se vea por Canal 7? Ni que hablar de la impugnación mafiosa por parte de Duhalde a la candidatura de Adolfo Rodríguez Saá en provincia de Buenos Aires para crear confusión.

En concreto, el Alberto sacó más del 8% y quedó al mismo nivel que los principales candidatos opositores. Sacó más votos que en su última elección, a diferencia de otros que sacaron mucho menos que en 2007. Y por sobre todo, demostró que es el único que le puede ganar a Cristina, por que de hecho en su provincia fue el único distrito donde el kirchnerismo no ganó. Gracias a su gestión, Rodríguez Saá ganó en San Luis por más del 50% y quedó segundo en las provincias limítrofes al territorio puntano donde se conocen sus obras, como San Juan, La Rioja y Mendoza.
Hay candidatos que ya quedaron en el camino. Alfonsín y Duhalde son parte del pasado. Binner es un socialista de traje y corbata que en años de gobierno aún no pudo erradicar las villas miseria en Rosario y que al parecer no conoce la pobreza en el norte de Santa Fe. La única opción para ganarle a este kirchnerismo corrupto y demagogo el 23 de octubre es Alberto Rodriguez Saá. Sigamos trabajando por nuestro Compromiso Federal, por la lista 133. Quieren robarnos la ilusión, ¡pero no podrán!

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