"Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas"

La farsa del crecimiento económico

Los defensores a sueldo del Imperialismo se dedican a confundir a la gente de todo el mundo. Son dos los objetivos que persiguen: primero, ocultar la gravedad de la crisis, creando expectativas en que el sistema capitalista mundial es bueno, y que estos trastornos que se están viviendo, son pasajeros. El segundo objetivo es hacer creer a los pueblos de los países coloniales o semi-coloniales, explotados por el imperialismo, que están bien, que están creciendo, o sea, que están en vía de desarrollo”. Obviamente, con esto se busca que la gente se conforme con su situación y ni se le ocurra encarar la lucha por la liberación.

El nuevo cuento chino es que los países imperialistas están sufriendo la crisis, mientras que las naciones dominadas están en una situación de crecimiento económico. Porque es cierto que en buena parte de los países empobrecidos el producto bruto interno está en ascenso. El cuento está bien hecho como para convencer a todo iluso que habita este planeta, porque lo que no dicen es que los dueños de esa producción en crecimiento, son las empresas multinacionales. Y que éstas tienen sus casas matrices en los países “desarrollados”. Dicho de otra manera, toda la riqueza que producen los trabajadores y las tierras de los países latinoamericanos, asiáticos y africanos, son de propiedad norteamericana, europea o japonesa. Prácticamente la totalidad de las grandes empresas instaladas en los países empobrecidos, son de propiedad extranjera. La producción es nuestra, pero las ventas y las ganancias son de ellos. Por eso “las penas son de nosotros, la vaquitas son ajenas”.

Esto sucede desde hace años. Porque en la competencia industrial, agropecuaria y comercial, entre los países imperialistas, la política preferida (y disimulada) es la de instalar sus corporaciones en los “países del tercer mundo” para aprovechar la mano de obra barata, que combinada con las altas tecnologías, logran una producción tan barata, que ninguna nación en vías de desarrollo puede equiparar a través de sus empresas propias.

Pero al hacer esto, se han tenido que cerrar empresas en los propios países desarrollados, donde la mano de obra es más cara. Han dejado una cantidad enorme de trabajadores desocupados, una pobreza que se profundiza y por lo tanto un malestar popular en crecimiento en los propios países imperialistas. Ahora, como ya lo dijimos, las ganancias son para unos pocos y las obtienen explotando la mano de obra y las riquezas naturales de los países dominados, a costa del malestar de su propio pueblo. Probablemente, lo que vayamos a ver en los años que vienen, sea la unidad de los trabajadores de los países imperialistas con los de las naciones oprimidas, en una pelea por voltear este sistema capitalista mundial.

¿Podemos sostener que los países dominados están creciendo? ¿O lo que crece es la ganancia de las empresas multinacionales extranjeras, de las corporaciones capitalistas?
¡Basta de cuentos chinos! La realidad es que en Latinoamérica, Asia y África, mientras crece la producción, también se profundiza la desocupación, la pobreza, la desnutrición y la muerte.

Ovidio Pepe

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