Civilización: La barbarie legalizada

Se calcula que la existencia humana tiene alrededor de un millón de años. Los historiadores suelen dividir este tiempo en tres etapas.

Primero. El salvajismo. Fue la época más larga. Y como calculamos que la vida humana tiene un millón de años, llegamos a la conclusión que el salvajismo duró 990.000 años aproximadamente. En ese periodo las personas vivían de la caza, la pesca y la recolección de frutas silvestres.
Casi un millón de años, en que entre los seres humanos no existía la violencia, ya que al no existir riqueza no había por qué pelearse. Todos tenían a su alcance la posibilidad de pescar, cazar o arrancar la fruta de un árbol. Podían hacerlo por su cuenta, y para ellos mismos; pero al contrario, para cazar se organizaban colectivamente, y lo mismo que para compartir lo que se cazaba. Nadie tenía por qué mezquinar, ya que los alimentos eran abundantes y gratis. Reinaba la solidaridad entre las personas. Era la cultura que se había forjado durante casi un millón de años de vida armónica entre los hombres y mujeres con la naturaleza.

Segundo. La etapa del barbarismo. Comenzó hace alrededor de 10.000 años, o sea que ese tiempo no es más que un 1% de la edad de la especie humana. Nació en Egipto y en Asia, cuando los hombres y mujeres aprendieron a construir herramientas, a sembrar y cosechar, y criar animales; o sea, cuando se produjo una revolución que cambió por completo la vida y la cultura humana. La acumulación de los alimentos permitió el establecimiento de la comunidad en lugares fijos, para producir, guardar los alimentos acumulados y otros objetos materiales, como las herramientas, las armas y demás.
Todo este almacenamiento produjo la codicia de algunas tribus que todavía vivían en el salvajismo, o sea, que no habían aprendido a construir, a sembrar, ni criar animales. Éstas se dedicaron a las invasiones, mediante las cuales se apoderaban de lo que producían las tribus laboriosas. Para eso, prefirieron perfeccionar las armas y la organización militar y se la conoce como tribus guerreras.
Dicho de otra manera, mientras las tribus laboriosas perfeccionaban las herramientas de trabajo, las guerreras hacían más eficaces las armas. (Flechas, lanzas, Mazas de piedras, y otras). Y no se conformaban con quedarse con la producción ajena, sino que una vez conquistado el lugar, sometían por medio de la violencia a los habitantes a trabajar y a producir para los invasores. Nació entonces un sector de la sociedad que se enriqueció a costa del trabajo ajeno y por lo tanto empezó a tener una vida privilegiada. Así apareció la clase rica y acomodada.
Se impuso entonces la ley del más fuerte, teniendo como base las más violentas y terribles represiones. A la gente que trabajaba se la empezó a tratar peor que a los animales. Se cometían los crímenes masivos y de los más feroces, para aterrorizar a la población. No existía la ley para los desprotegidos.

Tercero. La civilización. Aparentemente, nació en Europa, cuando se revolucionó la producción con arados y herramientas de hierros, lo que permitió una inmensa producción. Los ricos se apoderaban de todo y entonces los pueblos comenzaron a luchar contra los abusos ilimitados de los poderosos que actuaban sin ningún tipo de control social, sin respetar ninguna ley, porque simplemente las leyes no existían.
Entonces se impusieron leyes escritas: en Grecia bajo el Gobierno de Solón después de un estallido social, unos 600 años antes de Cristo; y en Roma, cuando después de un levantamiento popular en la misma época, se impuso la ley de las 12 tablas (de piedras). Han pasado sólo unos 2.600 años de estos acontecimientos. El 0,25% de la historia y prehistoria de la humanidad. Pero el hecho de que existieran leyes, no significó que se respetaba el trabajo ajeno ni que se repartiera en forma equitativa la riqueza. La clase rica empezó a utilizar la ley para convalidar su robo y su violencia contra los pueblos laboriosos; se justificaron torturas y asesinatos masivos. A esto se le llamó civilización.
Podríamos decir que la civilización era la barbarie legalizada. Por ejemplo, los romanos eran una tribu guerrera, que se dedicaron a conquistar los pueblos vecinos uno a uno, hasta tomar toda Italia. Pronto vieron la necesidad de quedarse también con pueblos por fuera de la península, y cruzaron al África, para conquistar Cartago (actual Túnez), luego España, Macedonia y Grecia. Más tarde otros territorios europeos y asiáticos. A ese tipo de sociedad guerrera se la menciona como la primera o una de las primeras civilizaciones. Los romanos inventaron diferentes máquinas de tortura para infundir el terror en los pueblos dominados. Éstos eran convertidos en esclavos y la diversión de esta “civilización” era ver morir a los hombres comidos por los leones o matándose entre ellos delante de miles de personas que aplaudían.
Por eso preferimos llamar a esa civilización, barbarie civilizada o etapa superior de la barbarie. Después de la caída del Imperio Romano nació el Sistema feudal. Cambió el sistema económico y político, pero continuó la civilización bárbara. Se sometió a la servidumbre a los campesinos y entre la Iglesia católica y los reyes impusieron el régimen de terror que se conoce como La Inquisición, en el que asesinaron cientos de miles de personas acuchillándolas o quemándolas.

En la actualidad, bajo el sistema capitalista, todo el mundo acepta que vivimos en la civilización. Pero, se mantiene la esclavitud por medio de la violencia sobre la mayoría de la población mundial, bajo el dominio de los imperios modernos, que se quedan con la riqueza que producen los trabajadores y las tierras de los países dominados.
Y se suman males peores. Despiden a los trabajadores de a millones, y los condenan a la más extrema pobreza, al hambre, la desnutrición y la muerte. Uno de los negocios más rentables pasó a ser la droga, que envenena y mata a millones de personas en el mundo. Al caer en la adicción, gente que no tiene trabajo y vive en la pobreza, ante su falta de control sobre sí mismos es incentivada al robo y los asesinatos para conseguir la cocaína o el paco. Se desarrollan las mafias asesinas que se matan por el negocio; ciudades enteras caen en sus manos, y hasta los funcionarios gubernamentales colaboran con su creciente poder.
La diversión no cambió demasiado. Miles de personas van a un estadio a ver cómo un boxeador golpea la cabeza y el cuerpo de otro hasta dejarlo inconciente y millones vemos ese “espectáculo” por televisión. ¿El nivel de civilización se debe medir por la manera en que los seres humanos tratamos a los animales? Pues bien, existe esta cultura donde la diversión es ver cómo personas civilizadas en las “corridas de toros” matan a los animales indefensos mientras miles de personas civilizadas aplaudimos. O riñas de gallos donde hasta la policía concurre a apostar y ver cómo un animal mata al otro. Pero, ¿qué decir de nuestras mascotas más queridas? Del amigo del hombre más fiel, el perro. Peleándose hasta la muerte para la diversión y la ganancia de los seres ¿civilizados? O personas que los entrenan para matar, contra la inseguridad y la violencia que el mismo ser humano genera.
La doma no es más que la tortura al otro animal amigo fiel al hombre, el caballo. Pero en el siglo XXI todavía solemos juntarnos miles de personas a gozar viendo cómo los jinetes clavan sus espuelas en las costillas y la paleta del animal haciendo saltar la sangre a borbotones para que bellaquee y la gente civilizada aplauda. ¿Y qué decir de la práctica de la caza “deportiva” que consiste en matar animales para mostrarlos como trofeo? O el tiro a las palomas volando para mostrar la habilidad con las armas, que generalmente tienen tiempo para hacerlo las clases acomodadas, la de los ricos, la de los mafiosos enriquecidos, o mejor dicho, la de los ¡piojos resucitados!
Y si nos matamos entre seres humanos, torturamos y asesinamos a los animales, ¿qué puede esperar el medio ambiente de esta “civilización”? Poco. El aire ha sido contaminado, lo mismo que el agua y la tierra. Ni el espacio exterior se salva. Cada día recibimos la noticia de que se agranda el agujero de ozono a causa de la contaminación que produce la civilización, o escuchamos sobre la “chatarra espacial”.

Por todo esto debemos llegar a la conclusión de que la civilización capitalista no es más que la etapa superior de la barbarie. Es un sistema bárbaro, ladrón y criminal. La verdadera civilización vendrá cuando los pueblos hagan desaparecer este sistema, es decir cuando terminemos con el sistema capitalista imperialista e impongamos el sistema universal del amor, la igualdad y la justicia. Un socialismo mundial.

Ovidio Pepe

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