No al pago al Club de París

Más Presupuesto para Educación, Salud, trabajo genuino y para los jubilados


Uno de los problemas que incide de manera más negativa en el proceso de desarrollo y progreso de nuestro país y nuestro pueblo es la deuda externa. Seguramente nuestra visión no es coincidente con las opiniones emitidas por ciertos políticos y periodistas fervientes defensores del sistema capitalista. Pero en definitiva, consideramos que
la DEUDA EXTERNA ES UNA HERRAMIENTA DESARROLLADA POR LOS PAISES IMPERIALISTAS PARA SOMETER y expoliar especialmente a las naciones del tercer mundo.
En tiempos no muy lejanos el Imperialismo utilizaba la vía militar para someter a sangre y fuego a países que pretendían ser independientes, instalando y sosteniendo a gobiernos títeres que a cambio defendían los intereses de los países dominantes. Debemos destacar que estas prácticas todavía tienen vigencia aunque no son tan usuales. Honduras es un caso que nos indica que aún existen los viejos métodos.
Concluida la Segunda Guerra Mundial, el Sistema Colonialista militar fue desterrado por inmoral, haciendo que el sistema Democrático de Gobierno se impusiera en casi todos los países del planeta.
Ante esto, el capital transnacional que ya no reconoce banderas, creó nuevas formas de dominación. Una de estas formas se denominó deuda externa, que ya existía pero se perfeccionó. Para ello se desarrollaron los Organismos Internacionales de Crédito por los representantes del capitalismo más reaccionario. ¿Cómo funciona esto? Con la complicidad de los gobiernos corruptos, y agitando las banderas de ayuda internacional e inversiones que teóricamente resolverían todos nuestros problemas, se otorgan créditos de montos superiores a la capacidad de pago, por lo tanto al cumplirse la fecha de pagar los compromisos contraídos, pagan una parte y se refinancia el resto, vuelven a prestar dinero de hecho cobrando los intereses correspondientes. La deuda se acrecienta de tal manera que en un momento ya no se pueden pagar siquiera los intereses que se aplican a la misma, en ese momento se convierte en deuda impagable; cuando más se paga más se debe, cuánto más se paga, más préstamos se piden.
Y aquí se presenta la contradicción o problema: si la Política es la administración de los fondos públicos, y éstos se administran a través del PRESUPUESTO, en este caso nacional, que debe ser aprobado por el CONGRESO NACIONAL a fin de garantizar que el mismo sea equilibrado, condición indispensable para preservar la seguridad económica y política de nuestra Nación para beneficio de nuestra generación y de las generaciones futuras, ¿qué autoridad tienen para endeudarse de manera tan irresponsable y sin respaldo, o para pagar deuda comprometiendo el desarrollo actual y el progreso de todos los argentinos? Ni el Ejecutivo ni el Congreso Nacional tienen atribuciones para autorizar entre otras cosas la venta de parte del territorio nacional, la enajenación de los recursos naturales que son patrimonio irrenunciable de todos los ciudadanos argentinos, como tampoco el endeudamiento irracional.
En el caso de nuestro país la situación se torna más irritante ya que gran parte de la Deuda Externa se origina durante la vigencia de Gobiernos de Facto, es decir por Dictaduras Militares que no deberían haber sido reconocidos por los Organismos Democráticos Internacionales y menos aún por los gobiernos Constitucionales que le sucedieron, reconquistada la democracia. La mayoría de los argentinos del presente nacimos con deuda. ¿Qué responsabilidad tenemos sobre la misma? ¿Si estamos condenados a pagar, cuando se realizó el juicio? ¿Qué Juez nos condenó y con qué argumentos? Si todos los ciudadanos tienen derecho a la mejor defensa, ¿qué abogado nos defendió?
Se me ocurre pensar que esto es un absurdo legal insostenible que tiene reminiscencia de las formaciones económico-sociales esclavistas donde el Amo nacía Amo y moría Amo y el Esclavo nacía Esclavo y no tenía ninguna posibilidad de cambiar de clase, o en la época Feudal, dónde el Noble nacía y moría Noble y el Siervo nacía y moría Siervo. Nosotros nacemos deudores y debemos morir deudores, y el imperialismo nace acreedor y nos debe cobrar eternamente, por mandato divino.
El pago de la Deuda Externa por parte del Pueblo Argentino es imposible, inaceptable, inmoral e inconstitucional; proponemos:
- Suspender de inmediato y definitivamente el pago de la denominada deuda externa.
- Denunciar ante los organismos internacionales el carácter delictivo de esta forma de sometimiento.
- Eliminar de todo tipo de Acuerdo, Pacto o Convenio firmado entre Estados o entre un Estado y Organismos Internacionales el concepto “INTERES DE LA DEUDA”, ya que si se afirma que el objetivo es ayudar e impulsar el desarrollo, se sobreentiende que debe ser en forma desinteresada.
- Efectuar una profunda investigación del proceso de formación y desarrollo de la deuda externa.
- Repatriar el capital depositado en bancos extranjeros, por políticos y ex políticos y de funcionarios y ex funcionarios argentinos que no puedan demostrar el origen lícito de ese capital.

Oscar Alberto Flores
Coord. Nac. Neuquén

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